Escrito por : Ivette Soto lunes, 23 de marzo de 2015

¿Ignoras que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo el cual está en ti y lo tienes de Dios y no es tuyo?
 1 Corintios 6:19

    Esta fue la palabra que recibí en mi meditación diaria y que dió pie para escribir este artículo.
Mi cuerpo es sagrado, es templo del Espíritu de Dios. Muchas veces en nuestra ignorancia humana, seamos miembros de alguna comunidad cristiana o no, pensamos que nuestro cuerpo e incluso nuestro espíritu ( mal llamado vida) nos pertenece. Muchas veces solemos decir:" Es mi cuerpo, es mi vida y puedo hacer con ella lo que me plazca". Cuan ilusos somos! Luego nos quejamos, maldecimos y lloramos porque llega una enfermedad incurable o cuando nuestra vida se vuelve un caos insoportable o nos sentimos miserables sin importar cuanto "éxito" hayamos logrado en nuestras vidas y ojo no estoy diciendo que las enfermedades y los problemas sean castigos sino que muchas veces son simplemente consecuencias de nuestros actos y toma de desiciones.

   Mi cuerpo es sagrado, es templo de mi espíritu el cual fue dado por el mismo Dios y solo le pertenece a El. De igual forma debo cuidarlo y protegerlo al igual que se cuida y se protege cualquier objeto que consideremos sagrado. Por tanto es sumamente importante no permitir que nada inmundo entre en él y no solo hablo de una protección íntima de carácter o índole sexual sino lo que entra a través de mis  ojos (películas, programas de tv, series, revistas, libros, etc) hay muchas de éstas cosas que simplemente nos bajan la energía vibratoria y nos ponen a funcionar bajo la ira, miedo, paranoia, lujuria, depresión; energías que no son agradables para alimentar el Espíritu que habita en nosotros.

    Lo mismo sucede a través de mis oídos ( música, conversaciones, noticias, lamentos colectivos) éstas cosas simplemente nos impiden cuidar de que nuestro Espíritu habite en un templo con calidad de sonido. Cuando nos abrimos y nos permitimos participar en éstas prácticas invariablemente terminamos fluyendo en esas mismas pláticas, quejas y lamentos, la música puede llevarnos a un estado de éxtasis o a una inmensa depresión sino tenemos cuidado al escuchar que tipo de temas musicales escuchamos pues todas emiten ondas ya sean de alta o baja vibración y esto sin considerar la lírica de las mismas.

  También podemos aplicar  lo misma teoría  a nuestro olfato muchas veces destruido por ( vicios y dependencias químicas o naturales) o incluso a través de nuestra boca ( lo que declaramos, hablamos, compartimos, lo que ingerimos, los excesos, la gula, el alcohol y otras  dependencias químicas a medicamentos recetados o sin recetar de manera indiscriminada) en fin hay miles de maneras en que inconscientemente podemos estar mancillando el templo de Dios y muchas veces participamos en ellas en la cotidianidad de nuestras vidas sin darnos siquiera cuenta de que estamos convirtiendo nuestro templo en ruinas.

    Todas estas cosas afectan tanto al cuerpo como al espíritu y nos mantiene en un estado de adormecimiento espiritual y a su misma vez en un estado físico deplorable. Como bien dice la Biblia una misma fuente no puede dar dos aguas,da agua dulce o da agua amarga ( Santiago 3:11)

   Al igual que una semilla requiere extensos cuidados y atención para convertirse en un árbol saludable y hermoso que dé frutos buenos, del mismo modo nuestro espíritu debe ser cuidado en nuestro templo para que podamos dar frutos agradables que puedan ser compartidos. Es por eso que es nuestro deber para con Dios en agradecimiento por brindarnos un espíritu lleno de maravillosos dones y talentos cuidarlo celosamente a través del cuidado de damos a su templo ( nuestro cuerpo).

La higiene también es un factor sumamente importante en esta ecuación, mantener nuestros cuerpos limpios, nuestra ropa limpia, arreglada, olorosa, una alimentación correcta y ejercicio diario es vital para que Dios vea que cuidamos del obsequio de la vida que nos dió con agradecimiento. Al igual que mantener  el orden y la limpieza en todo lo que nos rodea y los ambientes donde nos desenvolvemos pues todo esto influye grandemente en nuestras emociones y por lo tanto afecta positiva o negativamente a nuestro espíritu.

       Cuando aprendamos a llevar una vida ordenada, limpia y fragante para Dios aprendiendo a honrar nuestros cuerpos dando al mismo los cuidados requeridos que fuésemos a dar a cualquier lugar que consideremos Santo veremos como nuestra vida va a mejorar tanto en salud, calidad de  pensamientos y calidad de obra y vida. Somos afortunados al tener un espíritu que proviene directamente de la Santidad y el Amor mas puro del Universo ( Dios mismo) el cual es la fuente de toda vida y nuestro Espíritu a sido su obsequio de vida el cual mora en nosotros para guiarnos en el propósito para el cual fuimos creados. Pero a fin de poder reconocer este propósito tenemos que al igual que una semillita aprender a darle los cuidados requeridos para que nuestras raíces crezcan fuertes y saludables y comencemos a dar los frutos que vinimos a compartir a esta tierra. Doy gracias a Dios por mi espíritu, El esta en mí, lo tengo pero NO es mío Yo solo soy la guardiana de su Templo; al igual que yo tambien tú eres el guardián de tu templo y mediante tus cuidados y atenciones decides si tienes un templo en ruinas o tienes un templo majestuoso! Sean Bendecidos en Amor!

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