Escrito por : Ivette Soto domingo, 28 de junio de 2015

Dicen que Dios tiene un gran sentido del humor y creo que eso es muy cierto. A través de muchas lecturas de mi vida me he percatado de esta característica tan hermosa de nuestro Dios. Hay gente que les gusta tener una imagen de un Dios austero, prepotente y castigador que está completamente fuera de ellos, esperando el momento para someterlos cuando cometen un error.

Yo prefiero la imagen de un Dios amoroso, paciente y perdonador que cada día hace que el sol amanezca para toda su creación seamos justos o no porque nos ama infinitamente.
  Hace tan solo una semana celebré mi 4 to aniversario de haber decidido ser imitadora de Cristo y desde ese entonces para mí la vida se a convertido en una universidad donde cada día se me dan las lecciones de  vida más increíbles y los exámenes para aprobar las mismas.


  Hace alrededor de unos 10 años tengo una lucha interna en mi vida la cual me a llevado a tomar cursos, coachings y  desiciones pues me sentía muy insatisfecha de ella y de mi desempeño, me sentía hueca y vacía, llena de vanidad y un orgullo absurdo y arrogante. Ahora me doy cuenta que todo era un plan de Dios para que fuera creciendo espiritualmente a fin de que comenzara a vivir desde mi propósito.


 Recuerdo una vez una amiga que me dijo: " Lo que mas trabajo te costado en la vida, lo que te a dado las lecciones mas duras es lo que viniste a realizar como propósito en tu vida". En aquel entonces yo tenía una confusión terrible y tantas posibilidades ante mí que no sabía que paso dar y vivía desde una lucha interna bien fuerte. No sé porque pensaba que tenía que dividir mis talentos y dones con mi propósito en la vida, porque tenía que decidir entre lo que me gustaba y lo que se suponía venía a hacer, tenía una  mentalidad de escasez muy fuerte en mi mente y no pensaba que pudiese tenerlo todo. Mentalidad que gracias a muchas intervenciones de coaching y retos con mi querida Madre Aguila Idaliz Escalante, pude superar.

Durante este tiempo Dios contínuaba su obra en mi vida, algunas veces tras bastidores, otra de manera abierta haciendo cosas que yo catalogaba de" imposibles" para mi bien. Pero yo contínuaba obsecada en mi división interna y en mi confusión personal pues los que me conocen bien saben que peco de ser sumamente testadura.

Ahora bien, sabía que el propósito de mi vida era espiritual, pero no sabía cuál era por tanto decidí elegir desarrollar uno de mis talentos y dones para darlo al mundo y  surgió el concepto de Said with a Cookie sin embargo seguía confundida en cuanto a mi propósito. ¿Era ser ministro? ¿pastor?¿ predicador? ¿maestro? ¿misionera? si voy a ser honesta, no considero tener ninguno de éstos llamados para mi vida, al menos no en este momento. Sin embargo tengo que agradecer y admitir que Dios me a regalado el don de la sabiduría y el conocimiento y sé que algún propósito tendrá con ello en su momento perfecto.

Hoy por fin logré identificar cuál es la energía con la que me toca trabajar y cuál es el propósito que vengo a cumplir en mi vida. Me siento feliz porque al fin tengo la claridad de que vine a trabajar con la energía del amor y el perdón. Tengo un testimonio de vida fuerte, cosas de mi pasado que me marcaron de manera muy dura y que me convirtieron por mucho tiempo en un ser lleno de amargura, odio y vengatividad. Me alimentaba cada día con rencores, condenaciones, odiaba a la humanidad; muchas veces deseaba convertirme en la sucesora de Hitler y revivir las cámaras de gas a fin de exterminar con todos los que me provocaban en mí ese sentimiento de ira contenida. Me volví una mujer violenta, agresiva, dura, condenatoria, calumniadora pues hablaba lo que sabía y lo que no sabía como si lo supiera, o exageraba las cosas. Tengo que reconocer que esa mujer acabó con su vida, destruyó su matrimonio, y por poco acabo con mis hijos si Dios no hubiese tenido misericordia conmigo y transformara mi corazón. Culpaba a todos de mi sufrimiento y dolor sin darme cuenta de que era yo quien elegía alimentarlo con mis desiciones cada día.


Ahora entiendo que mi misión es enseñar cómo puedes salir del odio y la amargura y vivir desde el amor infinito y misericordioso de Dios, como puedes aprender a reconocer que cosas te alejan de sentir ese amor y como cambiarlas y transformarlas esto lo descubrí gracias a un grupo que creé en facebook llamado Amándome y Reinventándome el cual no tenía siquiera idea de porque lo hacía y que cosas hiba a poner en él pero que se a convertido en una herramienta maravillosa para bendecir mi vida y la de los que me leen. Por eso digo que Dios tiene un gran sentido del humor, me llevó a crear un grupo para ayudar a otros que al final a terminado ayudándome a mi misma. A veces pensamos que los cambios le competen a Dios solamente y que nosotros no tenemos que hacer nada mas, sino declararnos incompetentes e incapaces de hacer cambios significativos en nuestras vidas y esto es una vil mentira del enemigo que siempre quiere que estemos llenos de culpas y miedos pues de ese modo nos tiene como prisioneros y esclavos.


Ahora miro atrás y veo que todo lo que pasé fué como la maquinaria perfecta de un reloj y que mi misión es ayudar a muchas personas que vivien como viví yo a aprender a controlar y transformar sus emociones. Todavía me da ira pero ahora puedo reconocerla, controlarla y transformarla. Todavía puedo hablar bajo coraje y ser dura pero aprendo a reconocer, aceptar y pedir perdón de manera sincera y rectificar, Todavía puedo emitir juicios por estar en un modo reactivo pero luego recapacito y mi corazón se llena de paz y ve las cosas desde otra perspectiva y sé que a medida continue practicando llegará el momento en que ya pueda reconocer estas emociones antes que surjan y evitar el actuar de una manera reactiva y poder actuar de una manera consciente, esa es la meta. No se trata de que seamos santos y caminemos levitando sobre las nubes en todo momento sino que seamos humanos pero sepamos controlar nuestra naturaleza humana que es débil. Se trata de lograr fortaleza espiritual para poder pasar por tiempos difíciles y de crísis sin perder nuestra integridad y nuestra escencia divina. Se trata de aprender a imitar a Jesús que fué el ejemplo del más puro amor incondicional. Un hombre íntegro pero recto, no se dejaba mangonear pero reprendía con firmeza y amor. No gritaba sino que convencía, ese es el ejemplo que nos vino a dar. Ese fué el modelo que nos dejó para que imitasemos un balance entre Dios y el hombre.

 Podemos tener una espiritualidad saludable mientras vivimos en este cuerpo terrenal si tan solo aprendemos ese balance que Jesús vino a modelarnos. "Si me aman guarden mis mandamientos. Un sólo mandamiento les doy que os ameís unos a los otros como yo os he amado". ¿Amas a Jesús? ¿Estás llevando a cabo su mandamiento? Doy gracias a Dios porque el me enseñó a amarme en primer lugar a mí misma a fin de poder amar a otros como el me ama a mí después de haber sido como fuí ahora puedo decir que soy fruto de su amor admirable y que cada día aprendo más  a como vivir desde ésta energía hermosa del amor y el perdón.

Hoy me siento feliz con la mujer que soy y sé que a partir de ahora seré mucho mejor pues la claridad nos da el objetivo y el norte para llegar a ser lo que venimos a Ser. Si deseas ser parte del grupo Amandome y Reinventandome da clic aquí: https://www.facebook.com/groups/1452170525094672/?fref=ts
Un abrazo y Dios les bendiga siempre!

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