Escrito por : Ivette Soto jueves, 23 de junio de 2016





  Recientemente he estado en una época de confusión. Me sentía en una vereda con varios caminos hacia donde dirigirme. Sin embargo algo en mí me indica que en éstos momentos de mi vida, me los debo dedicar a mí misma y a hacer las cosas que realmente me hacen feliz y olvidarme de todo lo demás. Hace tiempo que decidí seguir los mandatos de mi corazón sin embargo me dediqué a seguir las ideas que otras personas que entiendo que lo hacen porque me aman y se preocupan por mí,  me daban y yo aceptaba sin considerar en mis adentros: ¿es ésto realmente lo que yo deseo para mi vida? Creo que  a llegado el momento de vivir por mi propia cuenta y hacer lo que me plazca por una vez en mi vida, claro sin olvidar mi centro que es Cristo Jesús y que sólo El tiene la última palabra en mi vida y actos.

    A veces seguimos dejándonos arrastrar por las luchas y nadando contra la corriente y haciendo cosas que no deseamos, porque pensamos que eso es parte del proceso del éxito, pero la realidad es que el éxito no tiene una fórmula ni una medida particular, es distinto para cada quien. Para mí por ejemplo el éxito es la medida y capacidad de hacer lo que a mí me gusta, poder vivir una vida gratificante sin tener que preocuparme del futuro, ser feliz cada día con lo que hago y dar lo mejor de mí en todo lo que hago como si lo hiciera para Dios. Yo sólo quiero vivir una vida feliz y gratificante sin temor alguno haciendo lo que realmente disfruto y me gusta.

Y ahora viene lo bueno, me gustan tantas cosas: me gusta bailar, me gusta reír, me gusta viajar, me gusta leer, me gusta escribir, me gusta el arte de decorar fabulosas galletas, me gusta motivar a la gente, me gusta ayudar a los demás y esas son las cosas a las que me quiero dedicar. 

No me gusta vivir preocupada por lo que va a pasar mañana, mi trabajo es ser feliz con lo que tengo hoy. Ya del mañana Dios se encargará pues El en su palabra dice que si cuida de las aves cuidará también de mí y yo soy fiel creyente de su palabra.

Llevo 30 largos años de mi vida sobreviviendo, haciendo lo que los demás entienden que debo hacer para alcanzar mis metas y objetivos y no he tenido resultados positivos alguno al respecto. Naturalmente,ellos no son culpables, la responsabilidad ha sido mía porque nunca he tenido completamente claro lo que quiero y ellos solamente han intentado arrojarme luz donde ellos entienden que hay obscuridad. Y no es que todo lo que haya hecho sea un fracaso, he logrado pequeños avances pero que sólo han traído preocupación y frustraciones a mi vida pero me siento agradecida porque a su vez me han dejado grandes lecciones y aprendizajes para mi crecimiento.

  Creo que realmente no tengo alma de empresaria, de hecho no es un título que me atraiga mucho. Siempre he sabido que mi alma es de aventurera, siempre he sido un espíritu libre, una artista, y así es como me gusta visualizarme. El arte es un título que va mas conforme a mi forma de ser y sentir. Me despierta la creatividad, me hace sentir libre y me expande la mente y el espíritu. No me gustan las ataduras, ni tener que andar programando mis días, soy creativa y me gusta hacer lo que se me antoja hacer en el momento.

En esta nueva etapa de mi vida donde mi única obligación es hacia mi misma voy a empezar con el favor de Dios a cumplir los deseos e inquietudes que El pone en mi corazón. Porque si El es quien me da el deseo me dará la inspiración para conseguirlo. Y yo sólo dependo de El y las veces que he dependido enteramente de El a sido cuando mas he disfrutado mi vida y cuando mas milagros he visto en ella.

Llegó el momento de pararme sobre mis pies y decir: No quiero hacer eso que se supone "debo"hacer,  mi corazón me dice que lo que tengo que hacer otra cosa  y voy a hacer exactamente lo que me dice mi corazón porque de el mana mi vida.

  Vuelvo a destruir para volver a construir, a romper el rompecabezas para quitar la pieza que está mal puesta y volverlo a montar de forma que encaje perfectamente y sin dificultad. Después de todo es mi vida y me toca a mi vivirla de acuerdo a mi propios valores. Sé que ahora todo va a fluir fácil y sin trastornos porque no hay nada que cueste mas trabajo que hacer aquello que no quieres hacer por obligación y por necesidad, mientras tu corazón quiere hacer otra cosa completamente distinta y lo mantienes atrapado en una gaveta ¿esperando hasta cuando? hasta que terminen tus días y con un suspiro digas en tu lecho de muerte: me arrepiento mil veces de no haberle hecho caso a mi corazón y dedicarme toda mi vida a algo que nunca disfruté realmente y perder tanto tiempo y momentos valiosos en ella" No, mil veces no. Ese no va a ser mi caso.Voy a dejar de sobrevivir para comenzar a vivir haciendo las cosas que me gustan, que disfruto y viviendo desde la abundancia que Dios me a ofrecido desde el inicio de mis días sin temor. Porque Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13

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